¿Se necesitan complementos nutritivos durante la primera infancia?

Los niños que empiezan a andar pueden estar bien alimentados si consumen una dieta variada y equilibrada. Aunque, dado sus erráticos hábitos alimentarios en general, puede que el pediatra recomiende un complemento multivitamínico y mineral para prevenir las carencias. También puede que el pediatra o dentista del niño también le prescriba un complemento de fluoruro como se indica en el factor quema grasa en sites.google.com , si el suministro de agua de su localidad no está fluorada. Siempre debería contemplarse la posibilidad de dar complementos a los niños con riesgo de carencia de uno o varios nutrientes. Entre estos niños se incluyen hijos de las familias veganas, hijos de familias con una economía limitada, niños con determinadas condiciones médicas o limitaciones dietéticas, o los comedores muy quisquillosos o erráticos.

Como siempre, si se da un complemento, debe ser especial para niños pequeños y no debe superarse la dosis recomendada segun el factor quema grasa . Cada dosis del complemento no debe contener más del 100% de la cantidad diaria recomendada de ningún nutriente.

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Resumen

El crecimiento durante la primera infancia es más lento que el de los bebés; no obstante, los niños que empiezan a andar son más activos y necesitan consumir energía suficiente para su crecimiento y actividad. Las necesidades de energía, grasas y proteínas son mayores para los niños que empiezan a andar que para los bebés. Muchos niños de la primera infancia no comen verduras, así que les faltan micronutrientes como las vitaminas A, C y E. Hasta los dos años de edad, los niños que empiezan a andar deben beber leche entera en vez de leche semidesnatada (2% de grasas o menos) para satisfacer sus necesidades de calcio. La carencia de hierro es preocupante durante la primera infancia y puede evitarse alimentando al niño que empieza a andar con carne magra, huevos y alimentos enriquecidos con hierro.

Fomento de la elección de alimentos nutritivos durante la primera infancia

Los padres y pediatras han reconocido durante mucho tiempo que los niños que empiezan a andar suelen ser muy quisquillosos con la comida. Algunos se niegan a comer grupos enteros de alimentos que se usan en factor quema grasa , como toda la carne o todas las verduras. Otros rechazan repentinamente todos los alimentos excepto uno o dos de sus favoritos (como las tostadas con crema de cacahuete) durante varios días o más. Otros incluso comen cantidades muy pequeñas y aparentemente quedan satisfechos con un simple trozo de manzana o dos mordiscos de tostada. Estas conductas preocupan a muchos padres, pero los estudios demuestran que mientras que la alimentación sea saludable y variada, los niños que empiezan a andar tienen una capacidad innata para que su aporte alimentario coincida con sus necesidades. Lo que más importa es el perfil nutricional a lo largo del tiempo, y lo más probable es que los niños que empiezan a andar compensen la carencia de un día durante la semana. Los padres que sólo dan alimentos de gran valor nutricional pueden estar seguros de que sus hijos reciben la alimentación que necesitan aunque sus elecciones parezcan extrañas o erráticas un día determinado. Nunca debe “forzarse” a un niño a comer, porque esto establece la fase de problemas alimentarios y de control más adelante.

Para fomentar una alimentación nutritiva durante la primera infancia, es importante reconocer que su estómago aún es muy pequeño y que no puede consumir toda la energía que necesita en tres comidas. Los niños necesitan comidas escasas, intercaladas con tentempiés nutritivos cada dos o tres horas, y no se les debe forzar a que se sienten derechos hasta que hayan terminado de masticar cada bocado. Una técnica infalible para los tentempiés utilizada por muchos padres experimentados es preparar un plato con pequeñas porciones de alimentos nutritivos, como un tercio de plátano, dos trozos de queso y tres galletas saladas integrales, y dejarlos cerca de donde juega el niño. Así, el niño puede “picar” mientras juega. Un plato de tentempiés y un vaso con tapa que no pueda derramarse de leche o agua es especialmente útil cuando se viaja en coche.

Los alimentos preparados para los niños que empiezan a andar deben desarrollarse adecuadamente. Los alimentos crudos y consistentes, como los frutos secos, las zanahorias, las uvas, las pasas y los tomates cherry son difíciles de masticar durante la primera infancia y se les pueden atragantar. Los alimentos deben ser suaves y cortados en tiras o cuñas que los niños puedan agarrar fácilmente. A medida que al niño le salen más dientes y desarrolla una coordinación mayor, puede tener una alimentación más variada.

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